lunes, 30 de diciembre de 2013

El soplón se quedó sin luz


El tubo de la luz en un constante parpadeo ponía de mal humor al Rossi, que a las puteadas intentaba terminar de leer el diario. La mujer, mientras tanto, le reprochaba que llamase al servicio eléctrico para solucionar el problema, porque la cara de fastidio que tenía, no daba para más.
- Debe ser el tubo este que compraste la otra vez. Te dije que no compres en los chinos esos. Es una mierda todo lo que tienen – Soltó Rossi con enojo.
Buscó una escalera en el lavadero y mientras subía los escalones, protestaba tirando alguna puteada. Cuando terminó de desenroscar el tubo, al querer apoyarlo, perdió el equilibrio y el tubo estalló contra el piso.
- ¡La puta que lo parió! – Puteó más enojado que antes.
Al colocar el nuevo, le dijo a la mujer que prendiera la luz. Inmediatamente de tocar la tecla, se produjo una chispa y acto seguido, comenzó a salir humo desde el tubo. Se cortó la luz. Otra vez las puteadas.
Con una linterna fue a donde estaba el corta corriente, revisó si no había saltado ningún tapón y vio que todo estaba en orden. Cuando regresó a la cocina, vio a su mujer subida en la escalera colocando una lamparita en el ventilador de techo. Miró bastante molesto, pero se acercó a ayudarla para bajar porque la escalera estaba un poco venida a menos.
- Se cortó la luz, mi amor – dijo la mujer, tratando de tranquilizarlo.
 Con un gesto complaciente se fue al living, se sentó con las piernas arriba de una silla y pidió que le sirviera un poco de vino con soda. Al dar algunos sorbos, volvió sobre el diario que estaba leyendo, pero esta vez como no tenía ni siquiera la intermitencia, se ayudó con la linterna. Mientras tanto la mujer le reprochaba que era un buen momento para tener sexo, pero ni se mosqueó y siguió con el diario.
- Yo no sé como puede haber gente que se dedique a no hacer nada y encima reciba plata. La verdad que soy un boludo – comentaba en voz alta, mientras lo intentaban convencer de que era tiempo de otra cosa, más que de reflexiones sociales. Y no había caso. Había llegado a la sección donde los lectores mandan cartas al diario para ser publicadas y le leyó una en voz alta:

Yo no sé que se la pasa por la cabeza al gobierno de turno pero esto cada vez esta peor. No se puede hacer nada. Para colmo el otro día volví a viajar en colectivo y se viaja de la peor manera; tenes que bancarte el olor a chivo, que te apoyen y que tarden una eternidad para llegar.
El problema es que hay mucha gente en la ciudad, deberían mandar gente a otras provincias a trabajar la tierra o hacer algo, pero hay que desagotar porque no se puede más.
Le pido con todo respeto que reflexione, Señor Presidente.
María Inés Xenofobia
DNI 15785123
Abogada    

La mujer resignada ante la situación no tuvo más que irse a dormir. Rossi, mientras tanto, había agarrado una hoja en blanco y una lapicera, para comenzar a ensayar una carta. Con la linterna apoyada en la mesa, apuntando hacia la hoja, largó algunos garabatos. En dos horas había aumentado la cantidad de vasos de vino. Caminando por toda la casa, intentaba pensar las palabras correctas para que la resignación suene autentica. Quería formar parte del grupo de protestantes de su diario favorito, que poseía las hojas tamaño sabana. Escribía un renglón, tachaba y así sucesivamente, hasta que se quedó dormido. Al día siguiente amaneció con su mujer sacudiéndolo para que se despertase; lo que llevó varios minutos porque era un concierto de ronquidos, que a veces se volcaban a un tono grave y esto la enfurecía un poco. Al abrir los ojos miró hacia la mesa donde había dejado la hoja, pero ya no estaba.
- ¿Donde esta la hoja que dejé acá?- preguntó con cierta fiereza.
- La tiré porque pensé que no era importante. Estaba en blanco.
- ¡Como en blanco! – Gritó – era una carta que estaba escribiendo para el diario. Acabas de arruinar el trabajo de toda una noche.
- Pero te digo que estaba en blanco prácticamente, sino no la tiraba. Solo decía algunas palabras, nada más.
- Y bueno era eso, más lo que iba a agregar ahora. Lo que pasa que tomé mucho vino y me dormí.
A todo esto la luz regresó, por lo tanto el humor de Rossi mejoró. Hicieron el amor. Luego ensañado con escribir algo para el diario, siguió probando algunas palabras pero siempre con bastante disconformidad, cuando se leía. Es que no encontraba un tema puntual del cual quejarse con vehemencia. Decidió salir un poco para buscar de que hablar. Las primeras cuadras las caminó con entusiasmo hasta que bajó el ritmo, dado que el calor era demasiado y el sudor ya había ganado bastante terreno.
Conocía un lugar donde podría sacar tema para poder escribir. Pretendía repercusiones y de esta forma debería ser de débil argumentación con una fuerte carga de dramatismo. Eligió acercarse al bar que siempre difamó entre sus conocidos, por la calidad de gente que asistía. Cuando llegó a la puerta lo miraron con cierto rechazo porque no era de los habitúes, incluso la vestimenta no era acorde para los clientes que tenía el lugar y pese a esto, entró igual. Se sentó en una mesa que tenía dos sillas, pidió una cerveza y observó un partido de pool que tenia de frente. Era temprano pero algunos que estaban desde la mañana ya estaban bastante colocados. Frente a su mesa, aparte del partido pool, tenía una pareja que estaba meta bailar cumbia. Una de las mujeres que pululaba por ahí lo invitó a bailar y con un gesto cordial, rechazó la oferta. Igual la mujer le sonrió, acercándose hasta la mesa.
- No tenes pinta de venir a estos lugares ¿Qué estas buscando? – le dijo cerca del oído.
- No te parece un poco atrevido lo que me decís – contestó con firmeza.
- Sabes a cuantos vi como vos. Tu cara te delata, papi ¿sos policía? – Presionó.
Un poco nervioso por el interrogatorio y además porque sabía que estaba en suelo ajeno, acomodó el cuello de su camisa, acompañando con un sorbo de cerveza.
- No soy policía, ni mucho menos. Estoy buscando un dealer que me dijeron que paraba acá. Droga busco ¿más tranquila?
- No sé, te veo raro pero voy a elegir creerte. Espero no equivocarme porque no la contas. Veni por acá – farfulló.
Ambos caminaron hacia donde estaban los baños, cruzaron una puerta angosta que llevaba hacia un pasillo. Lo transitaron todo hasta el fondo; la oscuridad era temible. Cuando llegaron, dos tipos que estaban en la entrada lo revisaron, quitándole el celular, el cinturón y los documentos. Rossi completamente paralizado, hizo todo al pié de la letra. Cuando se hizo presente el dealer, con tono cordial, le preguntó que droga quería. El silencio fue algo ominoso y desató la sospecha. La cosa se tornó un poco violenta.
- ¿Quien te mando, hijo de puta? – empezó el dealer a los gritos.
- Nadie. Quiero cocaína – dijo con la voz entrecortada.
- ¿Cuánto?
Otra vez el silencio envolvió la situación.
- Este se esta zarpando en vivo, tráeme el fierro que lo vamos hacer hablar – le dijo a uno de los que estaba ahí.
Le puso el arma en la cien y con el dedo en el gatillo, volvió a preguntar
- ¿Quien carajo te mandó? Habla porque te hago mierda…
- Te juro que no me mandó nadie. Soy inexperto en el consumo pero ando con ganas de probar. No sé en que cantidad se compra.
Le sacó el arma de la cabeza y la tiró arriba de una mesa. Con gesto de piedad, pidió que se lo saquen de adelante, antes de que se arrepienta y lo mate. Lo dejaron ir con la condición de que no vuelva nunca más y bajo la amenaza de que no hable nada, porque lo encontrarían para matarlo.     
Devuelta a su casa, revisó el celular en el cual tenía más de veinte llamadas perdidas de su mujer y otras de algunos amigos. Con el corazón que se le salía del pecho, trató de disimular cuando llegó. La mujer recostada en el sillón con varios pañuelos descartables a los alrededores, estaba dormida. Trató de hacer el menor ruido al abrir la puerta y logró entrar con éxito, sin despertarla. Directo hacia la habitación, mientras subía la escalera se tropezó, pero el ruido fue leve y logró acostarse. A la mañana siguiente con los reproches de la mujer, por su ausencia de tantas horas, logró resistirse a contarle y se preparó un café. Confeccionó una carta y se la acercó al comisario de la seccional que estaba a la vuelta de su casa. El comisario luego de que Rossi se fue, comenzó a leerla; se puso todo rojo y limpiando el sudor de su frente, agarró el teléfono bruscamente.
Telefoneó al bar. Tardaron varios minutos en atenderlo y cuando logró el contacto, con la voz en el alto, insto a que cuiden el negocio, pasando el dato de Rossi como uno de los tantos que quisieron alertar de la situación.

- Ya saben lo que tienen que hacer muchachos – dijo el policía, escarbando uno de sus dientes, mientras el ventilador le pegaba directo en la cara.

Todo pólvora: barato los gritos

Pecado.
Dicen los hombres sanguinolentos
que el vibrar quedó taponado
bajo la falda de la piedad.
Y si queres tirarte un tirito
con la vieja escuela
la ventana de los aggiornados
no lo soportará.
Todavía quema la historia de la miseria.
La masa atrasa,
vomitando los tormentos que queremos olvidar.
Han de custodiar la parcela del terror,
fabricando soldados discursivos
¡no cambian más!
Los que aman el dolor
deberán cometear a la miseria media
haciendo el juego de la formalidad
para no pecar de placeres triviales
la resaca no es para todos
croquetear no es vivir
¡atrás filosofía!
¡no pensar!

martes, 26 de noviembre de 2013

La inseguridad y la colonización del sentido



El tema de la inseguridad se ha instalado como un fenómeno amenazante y disruptivo para el manejo de una sociedad. Todo político que se quiera enfrentar a tomar las riendas de este país no puede perder de vista la preponderancia de este tema, porque se lo van a estar recordando tanto la gente como los medios de comunicación que no adhieran demasiado a sus políticas de conducción. Esta noción de amenaza por Otro desconocido va a cobrar vida, primero desde los medios de comunicación y luego por la circulación que eso tenga desde los consumidores de esos medios. Cabe aclarar, igual, que esto no implica que el televidente sea anestesiado o puesto a los órdenes de la pantalla catódica, pero sí y de eso no va a ser muy fácil escapar, va a formar parte de un grupo selector de lo que va a escuchar y de lo que va a elegir como tema importante en su vida.
La construcción de un ser amenazante va a poder ser posible mediante las tipificaciones que imponga ese medio o grupo de medios, sobre la persona que va a ser propensa a delinquir o desregular la armonía. Esto significa que para que sea loable el objeto informativo del cual se va a hacer hincapié es preciso que comprenda una serie de características que van a terminar de cerrarse por el televidente, cuando hable de estos temas en cualquier ámbito de su vida cotidiana. Pues entonces este tipo de interpretación mentada en la división de lo que sería la civilización y la barbarie, asume un rol central a la hora de las interrelaciones de las personas, porque hay una moral previa construida desde el manejo y manipulación de prejuicios que se fabrican desde el medio o el discurso.
“Son interpretaciones ancladas en matrices culturales cuyos orígenes cruzan los planos de la tradición y la modernidad, la religión y la ley, los de la historia y las memorias sociales, cuyos recorridos se organizan durante la constitución del estado liberal moderno y el aporte de la primera criminología. Sus sentidos, relacionados con los diferentes momentos de nuestra historia política, se construyeron y siguen construyendo desviando la discusión de problemas estructurales, resumiendo en el delito todas las violencias y simplificando la cuestión con la vieja fórmula del mal contra el bien. Triunfando en la lucha moderna sobre el sentido del orden y la ley en las sociedades liberal, la explicación facilista sobre causas, efectos y políticas de y sobre el delito y sus relaciones con la sociedad responde brevemente al antagonismo civilización y barbarie”.

La mediación de la inseguridad desde el discurso que lo informa lo puede traer a la realidad de diferentes maneras. Lo que sucede con este tema es que tiene un fuerte componente para las personas que habitan este país: todos han vivido un episodio de robo. El tema, y esto me parece el punto central, siempre va a ser cual es el grado de amenaza o consecuencia que ese hecho va a tener ¿el grado de violencia con el cual se ejercen este tipo de acciones, se condice con el discurso mediático? ¿El mayor índice de homicidios es por el delito a la propiedad? Este tipo de interrogantes se van a poner en  juego, porque son temas que nunca hay que dejar de preguntarse cuando se trata de información que se produce por gente que esta cumpliendo con una tarea y no puede abstraerse de los planos de la subjetividad. Al principio del párrafo nombré un concepto como el de mediación y esto es central cuando se trata de la mediatización de un tema en la sociedad.  El discurso que se va a producir desde un medio va estar materializado desde la mediación que trabaje para formarlo, esto significa que este proceso es ideológico y forma una inteligibilidad del mundo, anclando la producción y los efectos de sentido de forma histórica y cultural, pautando una configuración de los sistemas a interpretar. Entonces la inseguridad se convertiría en una definición producida por distintos actores, con distintas intenciones informativas.
Desde el punto en el que hablamos de una estructura ideológica, quien ejecute ese discurso no va a quedar libre del acento valotarivo que le va otorgar a ese tema. El orden de prioridades, personajes y acciones, como dije anteriormente, van a estar mediados para luego convertirse en un objeto interpretante dentro de los discursos sociales y así ser mediatizado para formar parte de una agenda informativa.

Agenda setting

Continuando con un compendio de diferentes maneras de crear un objeto comunicativo, ahora vamos poner énfasis en el término de agenda de noticias(o agenda setting). El consumidor de medios a raíz de lo que nos infiere la hipótesis de la agenda setting, según el texto de Mauro Wolf, hay una tendencia a incluir, excluir, enfatizar o pasar por alto, lo que los medios de comunicación incluyen o excluyen de lo que se considera como contenido informativo. De esta manera la prensa pueda llegar a conseguir no el dominio de la verdad pero si de que temas puede hablar el lector o televidente, en sus días cotidianos. En una primera aproximación a esto podemos decir que logran liderar el conocimiento y la representación de ese conocimiento en la realidad social. Dentro de esta lógica podemos mencionar que: se estaría operando sobre el nivel cognoscitivo en las fases de producción y los criterios de importancia que estos temas deben tener, cuando son absorbidos y se hacen propios.

El término de inseguridad esta construido como un mito y para el sentido común, es tal como se lo vienen desarrollando a lo largo de la historia: roban los pobres, los drogadictos, etc. ¿Cómo es la inseguridad? Violenta, marginada de los políticos y cada vez va más en aumento. Con el término mito me refiero a un concepto que desarrolla Roland Barthes en su libro Mitologías: y va a poner en cuestión al mito como un robo en el lenguaje. Esto me parece importante porque la palabra inseguridad tiene una carga y viene interpelada a fuerza de un robo que coloniza el sentido común  y nos propone pensarla, por ejemplo,  desde las imágenes que describí anteriormente. El término, entonces, fue apoderado por una estructura ideológica que a través de la naturalización y la incorporación de significado le dio un valor propiamente posible dentro de su mito.
“¿Que es lo especifico del mito? Es transformar un sentido en forma. Dicho de otro modo, el mito es siempre un robo de lenguaje”, dice Barthes.
Este tipo de operaciones siempre van a estar vigentes dentro de la cultura porque es el terreno donde se va a disputar la obtención de la significación y la construcción del sentido. En este tipo de disputas Antonio Gramsci, dejó muy en claro cual es el predominio que la derecha realizo cuando Italia vivía en un marco totalitario, como fue el fascismo de Benito Mussolini. La apropiación del sentido, va a decir Gramsci, es una violencia simbólica donde no va a intervenir la violencia física sino que lo que va a prevalecer en esta forma de dominación va a ser la apropiación del terreno de la conciencia: a eso lo va a llamar o identificar como “hegemonía”.
Llevando este marco teórico a la mediatización de los temas informativos en la sociedad, podemos encontrarle un lugar significativo a la inseguridad. Pues, la irrupción del miedo y el descreimiento entre las personas, a raíz de este tema no van a cumplir una función inocente y de alerta, sino que va a formar parte de una estrategia comunicacional para traer consigo una nueva forma de imponer la ley y el orden. Con esto podemos reconocer algunos conceptos que hasta hace muy poco fueron materia de discusión en los medios de comunicación argentinos: pena de muerte o la construcción de muros que separen la zona urbana de los barrios carenciados, como se supo hacer en Tigre de la mano de Sergio Massa.
Para cerrar cabe destacar que más allá de que los ciudadanos forman parte una sociedad informada y utilizan esa arma para poder protestar o reclamar por el ajuste de ciertas cosas, hay un punto de solución para el tema de la inseguridad que no deja de coincidir con los provenientes de las líneas de los medios: más cárceles y más policías. Las alternativas ni siquiera pueden salirse del mundo mediado. Hay una repetición constante de esos ejes como soluciones pero no se piensa en la profundidad de las situaciones o por qué se llegó hasta acá, en tal caso. Los temas ya vienen resueltos desde el medio y solo se espera que el ciudadano lo reproduzca para que pueda, entonces, liderar lo que se conformaría como: las noticias y sus flamantes soluciones.
De esto no quedan atrás lo negocios paralelos que se pueden pergeñar a raíz de esta “ola” de bárbaros que no te permiten salir a la calle: Alarmas, barrios cerrados, contrataciones de seguros y cámaras de seguridad.



Bibliografía

- Stella Martini/ Marcelo Pereyra (2009), La irrupción del delito en la vida cotidiana. Relatos de la comunicación política, Buenos Aires, Biblos.
- Roland Barthes (2003), Mitologías, Buenos Aires,  Siglo veintiuno.
- Mauro Wolf, La investigación de la comunicación de masas. Crítica y perspectiva, Paidós, España 1987.

lunes, 7 de octubre de 2013

El señor de las tinieblas








Las olas de elevar el alma a no sé donde, invita a los usuarios a hacer una sarta de monigotadas bajo el manto de que encontrarse con uno mismo implica adquirir experiencias en partes del mundo o realizar acciones inhóspitas, para luego comentarlas como increíbles. ¡Todo es super y mágico y bla bla bla! los genios abundan, andan pululando por las redes sociales. Se curte anteojos y se sacude un vaso, mientras se dicen cosas al voleo para reafirmarse como una eminencia lucida. Estas rodeado de gente que no se escucha, que mira con fascinación la "cultura" y despierta vehemencia o desinterés por lo que se pueda a llegar a presumir como contracultural o contenga un discurso ajeno a la fanfarria.

Olas predispuestas a ceder por, aunque sea, sentir de cerca piropos de corazones despojados de carácter y nutridos por sustancias que no cubren ni llenan un gramo de inquietud. Hordas deseosas de una figura, sacralizando a todo aquel que reniegue un ratito contra algunos ordenes establecidos, pero luego van a seguir del lado del amo y señor de las tinieblas.

Declarados admiradores de la falta de novedad, comprenden reuniones donde poder endulzarse el ego uno al otro y mostrarle el camino del clan. Sin quebrar ninguna puerta de la percepción, andan ufanados de conocer la libertad. El señor de las tinieblas, le cuenta suaves historias al oído para que el carril no pierda su sendero y quiera pasarse al bando visceral. 

miércoles, 2 de octubre de 2013

El balbuceo periodistico

Ante cada golpe el sudor recorría su frente; los brazos mostraban gran destreza muscular y sus pechos se movían parejos. Firmes. La gente que presenciaba el espectáculo gritaba sorprendida: "oooohhhhhh". No podían creer lo que estaban viendo; uno que estaba más al fondo charlaba con su amigo y asombrado por la destreza técnica, también no perdía el tiempo en destacar el voluptuoso cuerpo de esta mujer "y encima roquera", le dejaba en claro, con ojos saltones, a su amigo que lo miraba de forma complaciente.
En el medio del show que estaba brindando la banda, uno de los aficionados logró burlar la seguridad y subiéndose al escenario quiso encajarle un beso a la baterista. Cuando la seguridad reaccionó, la mujer los detuvo diciendo que la dejaran a ella. Fue así, entonces, que le pidió al joven que intentó besarla que se acercase. Lentamente y con la cabeza mirando el piso, empezó a caminar hacia la batería. Cuando ya estaba cerca la mujer se levantó del asiento giratorio y con la mano derecha golpeó su cabeza con uno de los palillos, ademas como si fuera poco para hacerlo pasar más vergüenza, le pidió al publico que lo saquen del lugar o sino el recital se suspendía. Ya se imaginaran ustedes, no...
Con este joven fuera del lugar, la baterista en forma de agradecimiento se quito una de las prendas que llevaba y provocó la algarabía desorbitada del publico, que de la avalancha, ante tamaña muestra de afecto, rompió las vallas de contención. Con este clima, la adrenalina de la banda se motivó y los temas restantes aumentaron su fuerza. Al finalizar el show su publico habitué se quedó a esperarlos a que salieran para poder saludarlos y ejercer el ritual de todos los shows: fumarse un porro con la mujer de la batería. Esta vez los que se quedaron eran más de lo habitual, entonces comenzaron los murmullos y las preguntas sobre quienes eran estas caras nuevas que se estaban acercando. Los consideraban unos intrusos a su comunidad. Cuando salió la banda, la atención quedó depositada solo en eso. Nuevos y antiguos terminaron abrazados, a los gritos y coreando el nombre sin parar. Por supuesto la parcialidad masculina en su mayoría, intentó saludar a la baterista y vislumbrados por lo traspirada que tenía la remera, pidieron que se la quitase en honor al rock. La mujer un poco aturdida se enojó bastante con esta petición y empezó a escupirlos, pero no hubo caso, fue peor: "¡sos el amor de todo punk. Quiero casarme ya!", le gritó desaforadamente uno de los que formaba parte del grupo que la rodeaba. Mientras los otros integrantes se iban dispersando o se encontraban con sus parejas, la mujer de los palillos tenía que lidiar con estos muchachos que estaban excedidos de drogas, alcohol y demás. Intentó hacerlos a un lado mientras caminaba hasta su auto y un joven que estaba apoyado en la pared de la esquina, cercano a donde esta tenía estacionado el auto, piropeo su actuación con el instrumento. En una muestra de agradecimiento asintió con la cabeza y de forma poco cortés dijo un "gracias". Este joven, mientras ella abría la puerta de su auto, se acercó y muy tímidamente le dijo ser periodista de una revista de rock llamada  "no queda otra". Insistió con algunas palabras más, hasta que se decidió a preguntarle si no le concedía una entrevista para su revista. La mujer ya arriba del auto, habiendo iniciado una marcha lenta, bajo la ventanilla y le tiro una tarjeta. Este muchacho cuando la levantó vio que tenía los datos personales de ella y quedó parado en la esquina viendo como el auto se alejaba pero con una sonrisa y apretando el puño donde estaba la tarjeta.
A la otra semana después de terminar el ensayo con la banda, la  mujer ve en su celular una llamada perdida. Imagino que sería de este joven y decidió devolvérsela.
- Hola ¿quién habla? - preguntó la voz sorprendida del joven.
- Soy la baterista de Turquía, no te acordas que hablaste conmigo - contestó con voz suave.
- Claro, ahora sí. Que placer este llamado. Perdón por mi desatención - dijo algo sonrojado. 
- ¿Y entonces vamos a hacer la entrevista?
- Por supuesto ¿Cuando podes? 
- Vení mañana a las 11 de la mañana a nuestra sala de ensayo ¿te parece?
- Si claro, mañana estoy ahí.
- ¿Va a ser muy larga la entrevista? porque tengo que hacer algunas cosas del colegio con mis hijos.
- No no, serán diez preguntas nada más.
- Bueno. Hasta mañana.
- Hasta mañana y gracias por la amabili...

La mujer ya había cortado el teléfono. El joven contento, llamó a unos de sus amigos para contarle el hecho y ademas para presumirle a que figura entrevistaría. Esperando que este le dijera cosas tales como "genio" "groso" o algún halago por su logro, tan solo recibió un desinteresado "te felicito". Al ver que no encontraba lo que buscaba cortó la comunicación de forma brusca y llamó a la revista para avisar que había conseguido la nota.
- Hola...¿Margot?
- No, soy Hernan ¿quién es?
- Soy yo, el meadoporlasociedad
- Ah, que haces. No te conocí la voz ¿donde estas?
- Acabo de hablar con la baterista de Turquía ¡Mañana la entrevisto! 
- ¡Perfecto! esa va a ser nuestra nota jugosa para el próximo numero. Trata de sacarle hasta lo ultimo y si podes hacerla enojar, mejor.
Hubo algunas risas de ambos.
- Voy a hacer lo que pueda. Es bastante parca la personalidad. Decí que esta buena por lo menos, porque sería un embole de aquellos. 
Se despidieron y le pidió que le avisase a Margot que todavía le debe plata del mes pasado. 
La mañana siguiente cuando se levantó, preparó un frugal desayuno y leyó algunas noticias en algunos portales de internet. Cuando se estaba cambiando para salir, sonó su teléfono celular - era su ex mujer -
- Hola Celes ¿como estas? - preguntó con amabilidad.
- ¡Escuchame pelotudo! deja de jugar al periodista y tráeme la plata del mes. El mes anterior con eso de que te pagan por cada notita que haces, quede de garpe y tuve que pagar todo.
- Si ya lo sé, pero esta vez tengo un trabajo muy importante y voy a poder llevarte una buena suma. Con esta entrevista que voy a hacer, vamos a vender mucho.
- No sé lo que vas a hacer, ni me interesa. Lo único que te digo es que si este mes no me rendís lo que corresponde, pongo un abogado y no ves más a tus hijos ¡me tenes harta! - y cortó de manera abrupta.
Trató de no darle importancia a lo sucedido. Miró la hora y ya eran las diez, así que terminó de cambiarse rápidamente porque tenía un buen rato de viaje para llegar. Una vez en la calle quiso parar el colectivo pero ninguno se detuvo debido a la sobrecarga de pasajeros. Estuvo así con cuatro colectivos. Volvió a mirar la hora y le quedaba media hora para llegar, así que paró un taxi: "hasta Cabildo y Juramento, por favor y lo más rápido posible", dijo algo agitado. Al haber poco trafico llego rápido. Buscó la numeración de la calle para guiarse hacia donde tenía que cruzar. Estaba con quince minutos de anticipación según lo pactado. Golpeó la puerta de la sala de ensayo pero nadie salía e insistió con más fuerza y lo atendió un señor mayor, que por el susto le negó la entrada.
- Jovencito con los tiempos que vivimos no puedo dejarte pasar así nomas ¿a quién buscas?
- ¿Esto es un sala de ensayo? - preguntó extrañado de la situación.
- Una sala de que...habla más fuerte porque estoy un poco sordo - levantó la voz.
Intimidado por el momento que estaba viviendo. Con algo de sudor en la frente, volvió a preguntar
- ¿Esto es una sala de ensayo, señor? - preguntó casi gritando precavido por la advertencia. 
- Ah si si, es acá. Vos debes ser el periodista ¿no? - contestó con total liviandad.
- Claro, veo que le avisaron que vendría.
- Si si pero bueno joven, usted comprenderá que como esta la calle ya no lo creó ni a mis hijos. 
Venga pase por aquí. Espere que enseguidita se los llamó. Están ahí meta ruido. No se entiende nada lo que hacen y para colmo llenan lugares...ay ay ay en mi época era distinto, pibe. Había que ser bueno de verdad.
Cuando la banda se acercó a lo que sería una improvisada sala de espera, se encontró con que no eran las personas que buscaba o mejor dicho la baterista que buscaba, porque en este grupo también había una mujer que tocaba la bateria. 
- Pero como, ustedes no son Turquía...
- Y vos no sos el periodista reconocido al que esperamos - dijo la banda a coro.
- Señor acá no ensaya Turquía - preguntó desesperado.
- Uuff, hace más de diez años que no ensayan acá ¿quién te dijo esa patraña?
- La baterista. Hablé ayer.
empezaron las risas de todos los que estaban allí, hasta algunos se revolcaban en el piso y retorcidos por la fuerza de las risas, tuvieron que irse.
- ¿Que pasa? - preguntó el joven, enojado.
- Es que te hizo lo que les hace a todos los periodistas que ve novatos como a vos - le dijo el señor de la sala de ensayo.
- ¿No entiendo?
- No es muy difícil. Te jugaron una linda broma. 
- Es que necesito esa entrevista, sino me van a echar la revista y no voy a ver más a mis hijos.
- Anda consiguiendo un abogado, flaco - dijo el guitarrista de la banda, entre risas.
Ahí mismo se levantó de la cama luego de que su mujer lo sacudiera varias veces y bajo los reproches de que ya era tarde le dijo que se vaya a bañar porque sino llegaría tarde al trabajo.
Y así fue que esa mañana todo se desmoronó cuando cayó en sí y tuvo que salir a tomar un subte, vestido con ropa incomoda y una corbata que apretaba su nuez. Una vez en la oficina su jefe lo recibió diciéndole: "este mes no habrá presentismo", a lo que sin contestarle tan solo hizo un leve movimiento con su hombros. Sentado en su escritorio escribió esto.



  

lunes, 16 de septiembre de 2013

Un alma elevada en el siglo XXI

Falta vida; el vació carcome las entrañas.
Quiebran las ultimas balas con bolo fecal
necesitamos emoción, dijeron especialistas.
Asumir la soledad desde la velocidad
tapa las arterias de la circulación.
Ídolos quieren, no identidad.
Dame una sonrisa que la vamos a cotizar
no asumas la tristeza de la verdad
fabulemos en el mundo maternal
todos los pruritos de la diversión
cometen masturbación ante la elevación del alma.
Victimarios acosadores de conciencias
pueden labrar el acta de una vida cumplida.
Pues el estrés ensancha su radio,
y acapara contestarios del spa.

lunes, 26 de agosto de 2013

La noticia empedernida





Un hombre se suicidó de un tiro en la boca tras perder su casa en las carreras de caballos. El hecho ocurrió ayer cuando el hipódromo de Palermo comenzaba a despoblarse.

Herminio Cavallo, 43 años, empresario y padre de dos chicos de 6 y 8 años, era adicto al hipódromo y para salvar una deuda económica decidió apostar su casa. Desde hacía 3 años venía sosteniendo a su familia a través de prestamistas y carreras de caballos, debido a que su empresa tenía pedido de quiebra. Pero en este último tiempo la deuda comenzó a jugarle una mala pasada, porque ascendió a más de 10 millones de pesos.

“El último tiempo yo lo veía cabizbajo, pero igualmente a nosotros nos había comentado que no jugaría más, hasta se lo había prometido a su mujer. Nunca pensé que podría llegar a hacer una cosa así”, nos confesó un amigo luego de enterarse la noticia.

La determinación de dispararse la hizo luego de finalizada la carrera y cuando tuvo que cumplir con la apuesta, otorgando las escrituras de su casa. Esperó a que el lugar se vacíe escondido detrás de las gradas e insólitamente, tras forcejear con uno de los policías logró quitarle su arma y en medio de la desesperación y algunos gritos de los que habían quedado por zona, colocó el arma en el mentón y se propició el disparo, frente a todos.



“Estaba raro, hacía gestos y tenía la mirada perdida. Me dio miedo acercarme a preguntarle si estaba bien”, nos comentó el empleado de limpieza del hipódromo.
      

viernes, 16 de agosto de 2013

1984: Celular y whatsapp

No vine a contarte ninguna historia
es tiempo de que haya tiempo
de no hacer nada y mirar el techo
perderse en la nebulosa de una vida

Esto que se viste de actualidad
nos esta dejando adentro
los fármacos nos cuidan de la fuga
apresando tu yo todo es regular

Las estaciones del año te saben igual
todo es lo mismo ¡que importa lo nuevo!
un aggiornado bohemio llegó:
con toda la teca para ser audaz

Mírame cuando te hablo,
deja de mover los dedos
se ha muerto mi vieja
y también el vinculo con la humanidad

Nuestro líder desde un led
nos habla desde el cuartel
al campo de batalla: "con gas pimienta y prejuicio,
acidez constante hacia el gesto popular"









miércoles, 14 de agosto de 2013

Robando desde la portería


La miré cuando se pronunció delante de mí con unos tacos tan altos que pensé que al segundo paso se caería. Hizo la vista gorda, no se dio por aludida de que estaba ahí y sabiendo que mis ojos estaban en su nuca, ni siquiera tuvo el tupe de hacer un paneo general para ver de quién se trataba. Habló algunas palabras con el portero del edificio, sonrió, le dejó un sobre en la mesa y se metió muy rápido en el ascensor. El portero me miro y guiñándome el ojo, me invitó a que siguiera mi camino.

-La mina esa está conmigo, macho – dijo prendiendo un cigarrillo y mostrándome el sobre.

No me quedó más que creerle momentáneamente porque no sabía que había en el sobre. Con la cabeza puesta en el botón del ascensor, insistí en apretarlo varias veces porque estaba tardando más de la cuenta. Después de unos minutos se hizo presente, cuando abrí la puerta le deje el paso a una señora que bajaba con el carrito y su hijo durmiendo, pero no recibí ni las gracias. Apreté el botón del piso correspondiente y mientras iba perdiendo la imagen del portero matándose de risa leyendo esa bendita carta, llego el momento de bajar. Me metí en casa, dejé caer el cuerpo deslizándose por la puerta y tomándome la cabeza con las dos manos traté de pensar si sería verdad que esa mujer estaba con el portero. Hice un intento de ir reconstruyendo los momentos desde que la vi llegar hasta que le dio la carta y se fue, pero nada me pareció anormal. Me quedé dormido en posición fetal contra la puerta y a los pocos minutos me desperté exaltado con el ruido del timbre que me pareció extremadamente fuerte – había adquirido un sueño muy profundo – y cuando abrí la puerta me encontré con la mujer allí parada. En una mano tenía un champagne y en la otra una caja de preservativos – estos se los robé al portero, dijo entre risas – no podía entender lo que estaba pasando incluso pensé que estaba dormido todavía.

-Dale pendejo, no me vas a invitar a pasar – dijo casi enseñándome modales.

- Si claro, adelante. Todo esto me parece muy raro ¿no vendrás de parte del portero para hacerme una joda, no? – pregunté algo enojado.

- No. Soy parte de una cámara oculta, pajero. Por qué no te dejas de joder y traes unas copas, así nos tomamos unos tragos – dijo quitándose el tapado para dejarse ver una remera escotada y unos pantalones que hacían un buen trabajo sobre su figura.

Cuando fui a la cocina escuché que ya sonaba una canción de David Bowie. Empecé a relajarme para tomármelo como una sabía recompensa ante los humos que me mostró el portero. Igual siempre teniendo en claro que no debía perder la cabeza.

-¡Dale nene, las fuiste a fabricar las copas! – Gritó desde el living.

Cuando estaba sirviendo mis manos temblaban trayendo una sola imagen a mi cabeza: La adolescencia y las dificultades al afrontar con soltura los encuentros con el sexo femenino. Sin dudas volqué un poco en el mantel y fue motivo de burla un rato largo. Brindamos mirándonos a los ojos y cuando fue a dar el primer sorbo cruzó las piernas haciendo que mis ojos se vayan hacia las zonas cavernosas ¡era increíble ver como seducía sin mostrar nada de más! Manejaba de maravilla esta arma porque sabía que ante cada movimiento mis ojos irían detrás, pero también me daba cuenta que me estaba vulnerando así nomas. De a momentos, igual, me olvidaba de resistir y quería tirarme encima pero la muy madura me ponía en órbita. Hablamos mucho, abordamos varios temas pero la cuestión oscureció cuando, ayudada por la cantidad de champagne, empezó a contarme una historia personal.

- Yo no te conozco pero apenas te vi entrar al edificio vi que tenías cara de bueno y además, te confieso, hace rato que no tengo una revolcada con un pibe…

- ¿Pero la carta que le diste al portero…? Me dio a entender que eras su mujer o algo así…

- ¡puf, por favor! Con ese no tengo un vinculo formal ni habiendo tomado una vinería entera y con respecto a la carta, no sé porque te aclaro tanto, pero era una carta que le escribió su esposa antes de suicidarse y me la pidió. Yo era la mejor amiga de su esposa y en su momento para no sufrir, me pidió que se la guardara.

Quedé boquiabierto ante semejantes declaraciones, ni siquiera sabía que contestarle como para seguir con la charla porque no esperaba semejante historia.

- Igual eso no era a lo que quería llegar – dijo con lagrimas en los ojos y continuó – necesito contarte algo que jamás pude decírselo a nadie ¿puedo?

- Por supuesto – respondí sin dudarlo, envuelto en la intriga.

- Cuando tenía 25 años me casé por tercera vez y tuve un hijo. En total tengo cinco hijos. Al tener el último viví un tiempo en armonía con todos mis hijos y mi marido, y por qué digo un tiempo; después de meses de compartir el mismo techo empezaron a surgir reacciones raras de él para conmigo. Se levantaba todas las noches casi a la misma hora y yo no sabía bien para qué, hasta que un día me cansé y le pregunté qué era lo que hacía; el hijo de puta me decía muy tranquilo que iba a tomar leche porque le prolongaba el sueño – en ese momento dejó de hablar y se quebró en un llanto profundo. La abracé para que se calmara y al rato volvió a reaccionar y continuo con la historia – Sé que no entendes nada pero ahora te vas a dar cuenta de lo que te digo: una de esas noches que se levantaba decidí perseguirlo sin hacer ningún tipo de ruido y vi que no se dirigía a la cocina, donde estaba la leche, sino que iba al cuarto de mi hija la más adolescente. Esa noche cuando lo vi entrar ahí, me contuve y seguí todos sus pasos para ver lo que hacía; no prendió la luz de la habitación en ningún momento y ahí no pude contenerme, cuando prendí todas las luces, lo encontré masturbando a mi hija y encima la tenía maniatada para que no gritase ¿te imaginas, no? Agarré el florero más cercano de la casa y se lo partí en la cabeza; salió corriendo con lo puesto y el muy hijo de puta no se desvaneció ni nada porque sino…

En ese momento deje de entender todo lo que sucedía a mi alrededor. Si la historia anterior ya había sido tétrica esta me dejó temblando. Tenía enfrente de mí a una mujer bella que me incitaba a la vehemencia sexual y de repente pasamos a un escenario trágico, de llantos y morbosidades dignas de informes televisivos de fines de semana. Le ofrecí un té o algo para intentar restablecerla de la situación que tuvo que recordar. Aceptó el té y se dirigió al baño para lavarse la cara. Desde el baño la escuché refunfuñar porque tenía el maquillaje corrido y algo de una pestaña postiza, hasta que dejé de prestar atención a sus quejas porque su celular estaba vibrando y me llamarón la atención las luces del aparato cuando vibraba. Como tardaba en venir decidí ver el mensaje por si era algo importante y me encontré con un mensaje del portero que decía: “¿y ya terminaste con el pendejo? ¿Te fijaste donde guarda la guita y las alhajas del fiambre de su madre?” En ese momento la expresión de mi cara pasó de la amabilidad a la violencia. Fui hacia el baño con el celular para que me diera una explicación del mensaje pero no estaba. Grité varias veces por si estaba escondida en el algún lugar de la casa y salí al pasillo del edificio al grito de: ¡Hay ladrones en el edificio! Por supuesto los vecinos salieron a sus puertas sin entender nada y rápidamente traté de darles una explicación breve, yendo hacia la casa del portero que estaba en planta baja. Nos paramos todos los que pudimos delante de la puerta del portero y golpeamos varias veces con cierta vehemencia, hasta que a los pocos minutos salió.

-¿Cuál es el problema? – preguntó mientras encendía un cigarrillo.

- Esto es el problema – respondí mostrándole el celular.

- Ah sí…yo te dije pibe que esa mujer estaba loca – contestó airoso y atino a querer cerrar la puerta.

Trabé la puerta con la ayuda de algunos vecinos y logramos ingresar a su casa en busca de alguna evidencia. Solo había una mujer dándole la teta a un niño en un sillón y una televisión a todo lo que da. A los pocos segundo vi que venía la mujer por el pasillo - ¡ahí esta! Grité – y corrimos detrás. Uno de los hijos de un vecino logró cruzarle los pies cuando iba en carrera y la hizo girar por el suelo; no esperé ni un segundo, pues, la agarré del cuello y le pedí explicaciones mostrándole su celular. No podía hablar del dolor por la caída – me decía - así que comencé a apretarle los puntos afectados para que hablase, pero no había caso. Luego de varios minutos apareció la policía y algunas cámaras de televisión, para ese entonces el portero desde el balcón del décimo piso, amenazaba con tirarse porque su mujer no quería tener más sexo con él. Le había confesado, luego de que nos fuimos, que en otro intento fallido de robo de esta mujer, el comisario se había acercado al domicilio a hacer algunas preguntas y luego del exhausto interrogatorio, tuvo los mayores placeres de su vida. A parte le dio una carta donde le explica que se va de la casa y a vivir con el comisario. El portero desde el décimo piso le arrojó la carta a la mujer y le gritó que se la guarde, hasta que haga su duelo. A la mujer se la llevaron detenida, los vecinos comenzaron a dispersarse cada uno por su lado y yo me quedé en cuclillas en el medio de la calle, hasta que un chistido me trajo en sí.



-Che pibe, la mujer está conmigo. No seas boludo – y mostró una identificación policial.

lunes, 12 de agosto de 2013

Mi muerte sin neurosis

La muerte. Tema controversial para el humano occidental. Encontrarle una respuesta a los miedos que esta genera sería resolver la vida; quisiera verla llegar a los noventa y tantos, acostado, leyendo algún clásico y de reojo ver alguna película europea media aburrida; poder permanecer con vitalidad mental para no tener que sumirme a pastillas que te hagan irrigar la sangre al pito. También quisiera no llegar colapsado del hígado para que en mis ultimas horas me quede lugar para un rico tinto.  
 

jueves, 8 de agosto de 2013

Sin tiempo

Su cara no parecía decir nada
alentaba a que su malestar saliera
pero la madre no la dejaba llorar
tenía prohibido lamentar realidad

Enormes ojos vi que tenía
pelo enrulado, piel blanquecina
gritar era su tono de voz
nunca escuchó más allá de su habitación

Intentaba llamarla para darle una noticia
se sacaba un auricular para asentir
no tengo tiempo ahora, decía a toda hora
ni siquiera tuvo tiempo para escuchar la muerte

Soltó dos lagrimas y con vergüenza se secó
la noticia la recibió en mensaje de texto
y lo borró porque la casilla estaba llena
esperaba una cita sin amor


sábado, 3 de agosto de 2013

Amigos son los huevos 1

La fraternal mano sigue detrás de tu espalda dando la sutil palmada demagogica. La atracción ante cada palabra que se desprende con condescendencia por parte del que se cargó el titulo de portador de una verdad, sigue coleccionando más adeptos e ineptos. Si les diéramos pelea, según lo asocia un clase mediero, vendrían las frustraciones y las desrealizaciones, entonces la ecuación se cerraría con un: " Nos haríamos problemas por cosas que a nosotros no nos atañen". Puesto de esta manera suena como vivir los 365 días del año de vacaciones mentales ¡no es genial ver lo bien que funciona la estructura, provocando pereza psíquica y construyendo sonámbulos en busca de ídolos y fármacos, para gozar de buena salud.

jueves, 25 de julio de 2013

Musculo voraz

¡Cuidado!
¡No sientas!

El nivel sensorial esta hasta los dientes
la liviandad es un arma de doble filo
la mala costumbre de no recibir
te ha posado en el banquillo de la soledad

Cualquier palabra tiene sabor a neutra
y echas hielo para sorber rápido el sentir
la recompensa de seguir esos ojos
sería la comprensión cuando vislumbré

Nada, nada, dice una voz.
La presión se hace insalubre
fuerza que vas a salir
solo estas porfiado, arremete.

La avenida se hace intransitable
las horas vuelan ante tal frialdad
elástica voz pone todo a su disposición,
abriendo las filas del dolor.

¡Cuidado!
¡No sientas!

El golpazo es feroz
Invade una pena desafortunada
Silbando un tango preguntas por qué
la melodía se esfuma en un llanto.




sábado, 13 de julio de 2013

La industria sigue arrasando


Ahora que vivimos del minuto a minuto
y la famatina nos persigue con su papel picado
adiestramos a nuestro musculo del sentir
para arrollar las mentes que invoquen critica

Hay un nuevo ejercito en las calles
con tanques disfrazados de diarios
las misivas que disparan son ¡no penses!
afecta la armonía y la felicidad que compras

Haciendo fuck you con ansias de libertad
pidiendo prestado un discurso para salir del paso
no admites las sensaciones de lo existencial
estas colmado de arte - factos que rellenan el andar

Los psicoidolos la pelan todo el día
dos o tres lamidas por segundo y ya sos diferente
remeras que lucen inscripciones contestarías
mates, sol, mochileros, me voy a encontrar con esta! 

miércoles, 10 de julio de 2013

La jermu del post punk

"Ella vendrá

y las heridas que marcan mi cara
se secaran en su boca de agua. 
Ella vendra
y al fin el techo dejara de aplastarme
dejara de verme: 
solitario besando mi almohada
solitario quemando mi cama
solitario esperándote"
Don Cornelio y La Zona



Mis primeras palabras cuando tuve delante a la figura esbelta que siempre quise, no pudieron ser menos que: "empeño toda mi vida por un par de horas con vos". Igualmente no me anime a decirle eso y tuve que conformarme con tartamudear un: "co - co - co - como estas?", para ese entonces se me rió en la cara la muy...Igual no me importó, me imploré un objetivo y desde el silencio, comencé a pedir a los gritos su corazón. Primero le costó aflojar y se negaba a aceptar mis versos que masticaba minuto a minuto; me decía que no use artimañas de chamuyero. "Puf, esta ya le escuché mil veces", lanzaba para correr toda posibilidad de romanticismo. Y ahí iba detrás, tratando de enamorarla, mientras su voz con tono dulce se despedía: "mi perro me espera". Quedaba tan bien lo que decía, tiene tal facilidad de poner al mundo en sus manos que no había lugar para el reclamo. 
Pese a todas las contreras entre trago y trago: "ma' si yo le digo", pensé. Iban cuatro cervezas y una medida sublime de wishkie. Estaba bastante colocado y tras mirar un largo tiempo sus pechos, me abalance con ese tino de ganador y le mandé: "¿por qué no vivimos juntos?". Mientras lo decía sentía que el movimiento de la boca no iba al compás de las palabras, pues de este modo pensé que no me había entendido un carajo, pero resultó que su lucidez captó cada una de las palabras y mirándome fijo con mueca de por medio, no dudo ni un instante en la repuesta: "¡pero vos estas taimado o que!...no vivo con vos ni loca. Soy una mujer independiente y no voy renunciar a colgar los tacos, para ver como me pedís que te cocine y como dejas la tapa del baño levantada cada vez que vayas a mear. No lo soportaría." Tras semejante respuesta y boquiabierto, lo único que atiné a pensar fue "¡fa, que jermu!". No sabía que más pedirle para pasar tiempo a su lado y se me ocurrió decirle que se quede a dormir ¿te imaginas no?; Ya casi bastante colocados los dos para ese entonces, ni se inmutó para contestarme y entonces dijo: "Vos si que no te cansas, eh. No vas a parar hasta que te diga que si a algo y lo peor de todo es que yo no me voy cansar de decirte que ¡NO! - elevaba su voz - ademas hace un rato me dijiste que viva con vos y te dije que no y ahora me preguntas esto ¿me estas cargando? Igual voy a tratar de explicarte en tres puntos porque no voy a dormir con vos para que te dejes de romperme las bolas:
1- No acostumbro a hacer esas cosas.
2- Todavía no estoy preparada a que cuando despierte estés ahí, porque para mi eso ya significa un nivel de formalidad, en donde no me interesa meterme. 
3- No lo hice nunca, así que no lo voy a empezar a hacer ahora, a los 30 ¿no te parece?"
Cada respuesta que me daba eran inyecciones de frustraciones, pero no quedaba otra que aceptar que tenía el poder ante lo que se iba a hacer o mejor dicho de lo que iba a hacer. A esta altura cualquiera hubiese dicho: "pibe raja de ahí". Un rollo tras otro tratando de desentrañar la manera de conquistar alguna de las banderas que iban cayendo desplomadas ante semejantes posturas. Lagrimas transformadas en lagrimones cayendo sobre su imagen en la tablet, pero siempre con la esperanza de encontrar un poco de amor. 
En la actualidad las cosas han mejorado un poco: nos besamos bastante y nos encontramos muy seguido en las redes sociales. Esta un poco más permisiva a mis expresiones de cariño, ha dejado atrás lo que ya fue un atrás (y la atrasó) y no esta penando tanto por ser perfecta, bah lo que se dice perfecta para un pequeño burgués: no hables demás, no te emborraches, no transpires cuando cojes, poca vida social, etc... 

              

sábado, 6 de julio de 2013

¡Saca la cabeza afuera!


Sueñan con que la locura sea azar
advierten este estado como invasor
la oración escatima su reacción
el perezoso se marchó antes del asalto

La escala positiva pone sus escudos
ante la presión desde la medianera tristeza
muchos amantes entienden que la plaga
se combate con noches de adulterio

Fraude y más fraudes que juntan felicidad
la sorpresa apadrina a los buenos señores
cuando el tipo que hace 26 hs de calle
vive el placer en otro trago insalubre

Vengo de las fronteras, señor
dice cabizbajo mientras pone su mano canasta
las fuerzas del orden me sacaron lo recaudado
fueron solo algunas pastillas que me metí para aguantar

jueves, 20 de junio de 2013

Un Naufrago delirante

    


El bebe quedó flotando en la balsa. Mientras la corriente lo llevaba mar adentro, la madre gritaba sin parar que alguien la ayude. La gente que presenciaba la escena no hacía nada, algunas mujeres lloraban y gritaban por la desesperación pero el bebe cada vez se alejaba más. El barco seguía con su música cálida (Digresión: imaginemos película... ¿Titanic?) y con algunos tripulantes que todavía no habían advertido tal situación. La madre corrió hacia la popa del barco a los gritos e intentando sacar unos de los botes que de allí colgaban se cortó un dedo, pero igual siguió forcejeando hasta que logró que uno de ellos se desprendiese y cayera al agua. Descolgó un salvavidas y se tiró hacia el bote, algunas de las personas que viajaban no pudieron evitar ver la tamaña desesperación de la mujer, así que desprendieron algunos botes más y oficiaron de ayuda. Cuando se alejaron unos metros del barco una sirena comenzó a sonar muy fuerte, logrando que ahora si todos advirtiesen que algo sucedía. Todos los tripulantes se acercaron hacia la parte de atrás del navío para observar lo que se había desencadenado. Uno de los capitanes con un megáfono daba la orden de que regresen al buque y los dejaran actuar a ellos, pero nada de esto fue acatado, ahora la madre del niño era quién daba las órdenes. Remando fuera de sí le gritaba a su hijo que resista y mientras secaba sus lágrimas, vio que cercano al botiquín había unas luces de bengala. Inmediatamente se apoderó de ellas y las repartió a los demás botes que la acompañaban. La primera bengala la encendió cuando consideraron que se ya se habían alejado lo suficiente del barco en donde viajaban. Entendía que serviría de más ayuda. En otro de los botes encontraron un megáfono que también sirvió para continuar haciendo bullicio. Una de las lanchas de la guardia marina llegó para tratar de poner calma y que no sucediera ninguna desgracia por actuar desesperadamente, a lo que la madre con total vehemencia gritó: “¡Hijos de puta, mi hijo está en peligro y vos me pedís tranquilidad!”.Para ese entonces habían llegado los refuerzos, que a través de trabajos intensos lograron hacerse del niño. Aunque después hayan tenido el trabajo adicional de calmar a la madre del terrible ataque de nervios por el que estaba atravesando, la situación logró normalizarse. Una vez todos en tierra firme, la guardia marina buscó testigos para la indagatoria de lo sucedido. Muchos no quisieron prestarse, aduciendo severos problemas de nervios por el mal momento y solicitaron la guardia médica. La madre del niño pedía irse a los gritos con su hijo: “Estoy bien, solo necesito ver a mi hijo”, Sollozaba. Nadie hizo caso a su petición y le indicaron que se tranquilizara porque ahora tendría que contestar algunas preguntas acerca de lo sucedido. Solicitó como condición para responder el interrogatorio, poder tener al hijo en los brazos.Con la gente ya dispersa y con muchos de ellos abrazándose a familiares que los habían creído en problemas por lo que decía la televisión, trasladaron a la madre del niño a una de las oficinas para poder comenzar con las averiguaciones y dejar el correspondiente documento. Los tratos hacia a la mujer habían cambiado, debido a que no olvidan sus malos tratos al momento de ayudarla. La sentaron en una silla de mimbre media venida a menos y con su hijo en brazos como había solicitado, dijo: “Ahora sí”.

- Como entenderás el hecho de que tu hijo termine en una de las balsas de emergencias en el medio del mar, nos parece muy extraño, así que vos nos dirás… - abrió el dialogo el oficial.

- En realidad no recuerdo mucho, porque sufrí un estado de shock en ese momento.

- Entiendo, pero vas a tener que hacer un esfuerzo porque si no vamos a tener que sacarte la tenencia de tu hijo – presionó.

La mujer nerviosa comenzó a derramar algunas lágrimas.

-Me recuerdo bailando con un muchacho apuesto que me invitó a acercarnos a la barra del bar y tomamos algunos tragos…

- Vamos ¿Qué más?

- ¡Despacio! Estoy tratando de recapitular cada cosa que sucedió. Después de hacernos de algunos tragos, nos sentamos y empezamos a hablar de literatura. Era escritor.

- ¿Y su bebe donde estaba?

- Lo había dejado en la guardería del barco.

- ¿y sabiendo que iría a dispersar su mente, que hablaría con muchachos y tomaría alcohol, igualmente decidió ir con su hijo? – Intimidó a la mujer.

- Es que mi madre tiene cáncer y mi ex marido no sabe ni cómo cuidarse el, así que no me quedo opción. No tenía a quién dejárselo.

- ¡Esta bien pero igual sigo sin entender! Si su hijo estaba en la guardería y usted hablando con esta persona ¿me quiere decir como termino en el medio del mar con una balsa?

- Es que no lo sé – dijo entre lágrimas.

- Señora de que siga así, el futuro de su hijo cada vez va a depender menos de usted.

- ¡Por dios! ¡Ayúdeme! – Se paró a los gritos.Rápidamente los médicos de la guardia se acercaron y aplicaron una inyección a la mujer para tranquilizarla.

-No deja de hacer todo mal – gruñó el oficial y pidió que le sirvieran una bebida fuerte.

Para ese entonces la mujer con una fuerte dosis inyectada, igualmente pidió un trago de lo que tomase el oficial y le negaron el pedido.

-Hasta que no me digas que pasó no nos vamos a ir – dijo ya cansado de las distracciones de la mujer.

- Ya le dije, oficial. Estaba hablando con el muchacho de literatura. Me decía que le gustaba mucho Garcia Marquez y Faulkner, pero que si había algo que le gustaría hacer es experimentar lo que sucede en relato de un naufrago y que el viaje que estábamos haciendo era un buen momento para hacerlo.

- Ya entendí eso y aplaudo tu interés por ese arte, pero no me decís nada de lo que pasó.


- ¡No sé que más decirle! Si espera que le diga que estábamos borrachos…si estábamos borrachos y tuvimos sexo ¿Qué más quiere saber?

- ¡Como término su hijo en el medio del mar con la balsa de emergencia del barco!

- Recuerdo que nos paramos y tambaleándonos fuimos a buscar al niño a la guardería. Fuimos los tres a la parte trasera del barco, el muchacho fumó un habano y me dijo: “¿Qué hacemos?” no entendía nada de lo que me preguntaba ¿Qué hacemos con qué, le dije. Y sin decirme nada me quitó al niño de los brazos, cortó con un cuchillo el sostén de un bote y se tiraron. Lo único que pude hacer en ese momento fue gritar pero nadie me escuchaba porque la música estaba muy fuerte, así que corrí hacia el salón donde estaban todos para pedir ayuda y eso fue todo.

- ¿Eso fue todo? Por dios, usted está loca; ¿Ese tal hombre donde quedó ahora? – preguntó enfrentando a la mujer.


- Se habrá tirado del bote para que no lo culparan.

Indignado el oficial ordenó que encerraran a la mujer y pidió la presencia de un psiquiatra. La mujer insistía con que era la verdad y seguía diciéndole al oficial que el hombre estaba loco y quiso hacer de su hijo un naufrago. Nadie escuchó estas últimas declaraciones y encerraron a la mujer momentáneamente en un calabozo, para poder trasladarla a un hospital psiquiátrico y al niño a un orfanato. Esa noche el oficial envuelto en medio de una profunda tristeza, porque estaba convencido de que la mujer quiso abandonar a su hijo como los tantos casos que escucha, optó antes de irse a su casa, caminar y fumar. Se detuvo en el puente y dejo los brazos colgando, mientras miraba los barcos que pasaban. Al llegar a la última pitada del cigarrillo, bajó por una rampa hacia la orilla del mar. Con un viento que se calaba en sus huesos, miró hacia el cielo y al cerrar sus ojos dejando abstraer su mente, escuchó unos gritos. Cuando llegó al lugar había mucha gente amontonada, entonces pidió permiso mostrando su identificación hasta que llego al centro del circulo que conformaba la gente y vio un cuerpo llenó de algas y barro, con una remera que tenía una leyenda hecha a mano: “La vida es un naufragio”.               

miércoles, 12 de junio de 2013

Más allá de los pistols




Punk en la ropa y su andar
escapar de los insanos
la música no esta conchabada
con el tu popular
suena mal y es inenarrable
los críticos no resisten ni medio disco.
La muchacha luce zapatos de acero
un corazón resistente a vejámenes adolescentes
y cree en la descarada resistencia.
Advierte a los condescendientes caballeros
que su fin más de allá de todo es el mismo
¡cojer!
Ante los rubores que los dejan en offside
no le encuentran lugar fijo a sus manos
el habla fluido se quedo sin dinamismo.
Tamaña perturbación a sus habilidades viriles
por una dama de hierro ¿como lo explican?
Defiende los fluidos y lo carnal.
No encontró a uno que no le juegue al histérico
¡Punk! grita sin parar
No le gustan las bombas, ni la pedentaria snob
ni los neonazis.


  




lunes, 10 de junio de 2013

De origen hebrea

Para mi mejor definición de amor...


La otra mañana fue reveladora.
Abrí los ojos, vire la cabeza hacia el costado
sobre mi hombro reposaba la cabellera de la mujer
que soñé hacía cinco años.
La desperté, esbozo una sonrisa y me dijo: " Que pasa mi amor."
Para ese momento transitaba el summun
y deje rendirle pleitesía a la felicidad
para ponerla netamente a mis pies.
Ahora le puedo seguir la corriente a la vida
el subsuelo me queda bien lejos
sobre la superficie yace la plenitud (de haberla conocido)
Dadme de eso y no te quites de encima
propongo seguirla alegoricamente post mortem
Cada trazo dibujado con la pasión
nos obliga a mantenernos eternos    

sábado, 8 de junio de 2013

La puta que debía llegar antes que su hijo despierte (Capitulo 2)


El bar

La valentía no sobraba, así que cuando vimos que una manada de patovicas, con los dientes apretados, venía hacia nosotros, lo primero que atinamos a hacer fue correr. Se desató una persecución poco cinematográfica. Hablaban por los handies pidiendo refuerzos. En ese momento me sentí un dealer con pedido de captura. Como no tuvimos tiempo de acordar un punto de encuentro para cuando terminase la escapada del siglo, en un momento que pude mirar hacia atrás sentí la soledad extrema. Termine en una calle desierta con casas que parecían no estar habitadas hacia un tiempo largo. Tenían maderas clavadas en las ventanas y las puertas, que estaban entre abiertas. Intenté respirar, a pesar del escenario, un poco de libertad. Traté de llamar a Sr jarra pero como no contestaba tuve que cortar antes de que atendiera el contestador y me comiera el poco crédito que me quedaba. En medio de la desesperación a unos metros pude ver un bar que se asomaba por una esquina, así que allí fui a hacer un poco de tiempo y de paso esperar que Jarra me devolviera la llamada. Antes de que el mozo se hiciera presente, levanté la mano haciendo un gesto de una cerveza. En la mesa que tenía frente a mi, había una chica que lucia unos aros que llamaban mi atención y me dedique a mirarlos un largo rato, hasta que ella advirtió esto y con un gesto poco amigable desdibujo una sonrisa. Al instante llego la cerveza. Dos vasos en cuatro sorbos, eructo y una servilleta que limpió la espuma de mis bigotes, fue suficiente para volver a la normalidad. Al rato la chica se paró para ir al baño y no pude evitar ver sus dotes. Ella sabía que haría esto y miro justo cuando ya estaba con mi lengua afuera, ante la huida de sus glúteos y con sus cejas enarcadas, dijo: " ¡Que miras pajero!". No pude evitar reirme ante tamaña descripción y seguí escuchando la música que provenía de la fonola: " Un pseudo punkito con el acento finito quiere hacerse el chico malo...". Volvió la chica del baño con su vista clavada en mi. Parecía desafiarme a que le dijera algo después de haberse despachado con un terrible "¡pajero!". No dije nada y seguí mirando por la ventana. Se sentó en mi mesa y quedamos en silencio varios segundos. Amagué con mirarla varias veces pero ella tenía la vista puesta en un tipo que hacía malabares. Ma' si yo le hablo, pensé en ese momento.
- No entiendo. Por qué te sentaste acá, tu mesa no esta allá. - solté sin pudor.
- Porque te vi bastante solo. Ademas tenes una cara de preocupado que pensé que podría ayudarte.
- ¡Guau!...que poder de análisis.
- No me cargues, idiota. 
- Pero realmente me sorprendió que me hayas dicho esto, porque es verdad. Es mi estado actual.
- ¿Que te pasó?
- ¿Enserio queres saber?
- Vos sos medio pelotudo, te dije antes que te prestaría ayuda.
- Esta bien, no te enojes.
- Se armo una trifulca en el puterio porque uno de mis amigos se quiso hacer el salvador de una mina que le gustó y según sus palabras, cuando le tocó pasar, dice que la mina lo trato diferente que a todos los demás...
- Bastante boludo tu amigo.
- Déjame terminar eso no es nada. Después se le ocurrió meterse en el turno de otro, agarrar a la mina y decirle una declaración de amor atroz. Imagínate la situación, no...por supuesto después vinieron los de seguridad y se armó una cuestión bastante incomoda. La mina abajo de la almohada tenía un cuchillo y se lo quiso clavar a mi amigo...una escena de la sección policial de los domingos.
- ¿Y ahora donde están todos los demás?
- Y eso es lo que no sé. Como tuvimos que salir corriendo, los perdí. Lo que más me preocupa es que quiera volver a sacar a la mina de ahí. En cuanto aparezca lo clava de una, si antes no terminó cagado a palos en un zanjón.
- Y por lo que me decís, el boludo, es bastante propenso a terminar así.
No pude evitar reírme. Se me vieron situaciones de otras noches donde tuvimos que salvarlo de situaciones similares o peor aun.
- De que te reís - me dijo enojada.
- De nada, es que inevitablemente lo que dijiste recién es verdad. Si te llego a contar la cantidad de veces que le salvamos la vida no me creerías. 
La charla se había extendido tanto que nos encontró la mañana. Di mi ultimo trago a la cerveza y me despedí de la chica, prometiéndonos volver a vernos en el bar, alguna noche. A pesar de que había pasado tiempo de la trifulca, salí del bar mirando para todos lados. No quería saber nada con persecuciones a esa hora del día y con ocho cervezas encima.    

continuara...
   

lunes, 27 de mayo de 2013

El caldo gordo


En la noche salen los poetas de la alcoba
un acto de coraje comienza a posicionarlos
más allá de no saber la fuente de los problemas
todo se reduce a liviandades sensibles

Gritan por las calles derramando líquidos
conversan con cualquiera de la humanidad
dos veces por semana hacen terapia
y cuidan de no romper los anteojos

Solucionan problemas inmutándose
hacen de su guitarra un rosario universal
custodiando intereses de la celebridad
forman un ser de formulas astrales

Nada quieren con destino a fracasar
juraron a su formula hacerla única
profesando los que otros ya dijeron
como verdades reveladoras

Alimentando la vanidad con aplausos
afuera debe quedar quién sofoque
con realidades provenientes del patio de atrás
la mirada hacia delante para no recordar



viernes, 17 de mayo de 2013

La puta que debia llegar antes que su hijo despierte (1ra parte)

Me miraba con asombro cuando advirtió que la señale y dije: "quiero a esa". El tipo que las manejaba hizo que firmara una planilla y luego la liberó para que hiciese su trabajo. Previamente, igual, este hombre no quiso que pasáramos, excusándose que ya estaban cerrando. No tuve más que mostrar un par de billetes y sus ojos desorbitados, hicieron caso omiso a nuestras peticiones. Entramos como seis, todos en fila por una escalera descascarada. Había unas luces rojas y violetas que se mezclaban con la luz del sol y ya quedaba poca gente, pero los que estaban despiertos, seguían tomando la cerveza caliente. La barra estaba fuera de servicio. Recorrimos el lugar pero rápidamente nos advirtieron que eligiéramos porque había chicas que venían de lejos y algunas tenían que regresar antes de que sus hijos despierten. Contamos la plata que teníamos y nos miramos las caras, para tratar de entender las ansias de cada uno. Como andábamos todos iguales, hicimos unos papelitos y sorteamos quienes tendrían polvo. Por supuesto que cuando esperas al azar de tu lado se borra automáticamente , así que no me quedo más remedio: fui el primero en perder. Atrás mio cayó "el trompa", que tardó en entender las reglas del juego y pidió revancha. Se aducía como el más necesitado. Más allá de eso y del puchero, mediante, nadie asintió su petición y para calmarlo, lo mandaron a uno de los sillones con el whisky que teníamos en la mochila de "Sr jarra". Dando varios sorbos alentó a los que pasarían a que le dedicasen unos cuantos.
El primero en salir fue "sapito". Estaba con una sonrisa de oreja a oreja y a la vez un poco ruborizado por la situación. "¿qué pasó?" pregunté. Lo primero que dijo entre risas fue: "no pude acabar. La hija de puta le daba sin asco pero me obligó a que usara la porquería del látex.", largó sin omisiones. Previamente al acto oral, tuvo una charla con la mina. Dice que le contaba lo podrida que estaba de tener que soportar pedidos morbosos y que por eso buscó de tener otro trato con él. Orgulloso, seguía contando, que mientras esta ejercitaba la mandíbula  las reacciones que le salían eran caricias en su largo pelo. Al rato, mientras sapito desarrollaba su experiencia, cayó el bien potentado de "enredadera" con una terrible cara de exhausto. Imposible fue no desviar las miradas para ver el tremendo sudor que todavía corría por su frente. Acto seguido, salió la mina con gestos atípicos para la ocasión; con una postura de haber andado a caballo, intentaba darle aire a la zona contrariada. Todos lo idolatramos por esto. Jamas creímos que todavía se podía lograr reacciones de esta magnitud en las obreras del sexo. Fascinados por la situación, pedíamos cada detalle de lo que había pasado allí dentro y mientras nos contaba cada una de las rusticas cosas que hizo, el único que no estaba prestando atención era el sapito. Tenía cara de preocupación. Advertí a los demás, el estado de nuestro amigo e intentamos saber que era lo que le estaba pasando, a través de preguntas, chistes y demás, pero vimos una negativa constante en ese momento.No quería hablar con nadie. Se paró con los ojos llenos de lagrimas y fue hacia uno de los cuartos. Abrió la puerta de una patada y sacó a la chica de encima de un tipo (cliente).
- ¿Qué haces? ¿Estas loco? - dijo la mujer, alterada.
- Vos no me dijiste que ya estabas harta de esto - Respondió a los gritos.
- Si, te lo dije pero no puedo hacer nada ahora. Es mi trabajo.
- Puedo conseguirte algo mejor y hacer que tu vida cambie.
- No duras ni dos segundos conmigo. Nuestras vidas son totalmente distintas. Te pido por favor que te vayas o voy a tener que hacer que te saque seguridad y va a ser peor - dijo con algunas lagrimas en los ojos.
- ¡No te das cuenta que no queres esta vida! - dijo, mientras forcejeaba con uno de los guardias.
- Sacalo de acá, porque lo mato - andaba a los gritos la mujer.
- Veni matame o mejor mátate vos. Total, vas a terminar como una puta reventada.
La mujer se le fue encima con un cuchillo que sacó de abajo de la almohada. Los guardias se abalanzaron sobre ella para impedir que se convierta en otra de las historias pasionales que ya venían soportando hacía años. El forcejeo duro algunos minutos. La mujer estaba enfurecida y trataba de agredir al que se le acercase. A todo esto, nosotros intentábamos sacar de la habitación a nuestro amigo para salir lo antes posible del lugar. Ya eramos el blanco perfecto de la noche y nadie se iba a enterar jamas si terminábamos como comida para los perros.